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De Wikasperger

Síndrome de Asperger en la edad adulta y empleo

En la edad adulta las personas con Síndrome de Asperger suelen presentar algunas dificultades, a destacar:

  • El rasgo más destacado a valorar sería la inmensa soledad de estas personas al no poder acceder a una red social por la carencia de habilidades sociales.
  • Falta de autonomía e independencia: siguen viviendo con sus familias porque no acceden a un puesto de trabajo digno.
  • Autoestima y autoconcepto ambiguos que pueden ir acompañados de sentimientos de superioridad en algunos aspectos, o ideas excesivamente negativas centradas en el desconocimiento de sus aptitudes y competencias.
  • Incapacidad para planificar su futuro en base a proyectos realistas. Suelen presentar ansiedad y episodios de depresión.
  • Problemas en la toma de decisiones, en el plano laboral, suelen ser motivo de conflictos internos y les genera demasiada ansiedad.
  • Problemas para encontrar trabajos donde hay que superar una entrevista, ya que tienen grandes dificultades para captar qué es lo que el entrevistador necesita saber sin que se lo digan de forma explicita y regular la información que deben ofrecer, tanto en cantidad como en calidad.

Sin embargo, suelen ser personas inteligentes, nobles, con algún interés restringido del que a menudo se hacen expertos, con gran capacidad para almacenar grandes cantidades de información, con absoluta inocencia social y sin malicia, pero que a menudo desarrollan patologías de personalidad debido a su incomprensión del mundo.

Muchos adultos no fueron diagnosticados en su día, por lo que no supieron darle respuesta a muchos de los problemas con los que se han tenido que enfrentar a lo largo de su vida, como por ejemplo los fracasos consecutivos en el campo de las relaciones sociales, de amistad, laborales y familiares.

Una de las características de los adultos con SA es la dificultad a la hora de encontrar trabajo y para mantenerlo una vez encontrado. Además los trabajos suelen no ajustarse a su formación y capacidades (que en la mayoría de los casos suele ser mayor al puesto ofertado). Las personas con SA necesitan una rutina diaria que le garantice una estabilidad y unas pautas establecidas tanto en el trabajo como en la vida social. El cambio continuo de un empleo a otro, la flexibilidad de los puestos y de los horarios, el desarrollo de labores siempre cambiantes, etc son aspectos que perjudican sobremanera al bienestar de las personas con SA.

El primer problema con que nos encontramos a la hora de buscar un trabajo es que muchos de ellos son reticentes a adquirir el certificado de minusvalía, porque no se sienten personas incapaces de realizar labor alguna. Nosotros podríamos considerar el SA como una “discapacidad social” y es en este ámbito donde los adultos con SA encuentran su minusvalía, que les influye a la hora de realizar determinadas funciones en algunos puestos de trabajo o incluso en la misma búsqueda de empleo. Sin embargo, una vez conseguido el certificado de minusvalía, a las personas diagnosticadas con el Síndrome se les valora con el epígrafe de discapacitados psíquicos. A pesar de estar dentro de este grupo heterogéneo, este colectivo, dada sus características específicas, poseen diferencias notables con respecto a otras discapacidades enmarcadas dentro de su grupo, como una inteligencia media o en algunos casos superior, una formación reglada y estudios universitarios, etc. Muchas veces los puestos ofertados para personas que tienen una minusvalía psíquica suelen ser puestos que no se adaptan a las características de una persona con SA, siendo la mayoría de las veces inferiores a sus capacidades. Sin embargo, la obtención de este certificado es un primer paso para la facilidad a la hora de búsqueda de empleo, asignándole el Servicio Andaluz de Empleo el código 2106 que se encuadra dentro de “Los trastornos del desarrollo”.

La mayor dificultad que presentan los adultos con SA en el terreno laboral es la búsqueda activa de empleo. La mayoría carecen de recursos para realizar dicha búsqueda y no saben a qué organismos deben dirigirse para informarse de las ofertas existentes. Otras veces, aún consiguiendo acceder a determinadas ofertas, no pasan de la primera entrevista laboral, pues la escasez de habilidades socio-comunicativas hace que la impresión que crean ante el entrevistador no sea la adecuada. Por ello, es necesario un apoyo en todo el proceso laboral, acudiendo a formadores laborales específicos del campo de la discapacidad o siguiendo algún tipo de taller de empleo específico para SA. En estos talleres se tendría como base los objetivos del “Empleo con Apoyo”, donde se realizaría un seguimiento continuado a la persona que busca trabajo: ofreciéndole herramientas para la búsqueda activa, elaborando CV y carta de presentación, acompañándolo a la entrevista, mediando con las empresas contratadoras, mediando con organismos públicos y realizando un seguimiento en el puesto de trabajo.

Hay que poner en conocimiento de las empresas de las virtudes, tanto de la persona en particular como de las características buenas que tiene el SA para el desarrollo de determinados trabajos:

  • Suelen ser personas muy nobles.
  • Capacidad de almacenar grandes cantidades de información.
  • Suelen ser más eficientes en trabajos técnicos: informática, matemáticas y administración.
  • Suelen ser trabajadores, puntuales y con alto nivel de responsabilidad.
  • Presentan fuertes valores morales como la sinceridad, compañerismo, honestidad o bondad, convirtiéndolas en personas excepciónales.
  • En la inmensa mayoría de los casos los adultos poseen títulos universitarios de grado medio y superior.
  • Los adultos son personas que están dentro de un rango de inteligencia normal y en muchos de los casos por encima de la media.


También puede informarse tanto a los jefes como a los compañeros de trabajo de algunas sugerencias para tratar con una persona con SA, como son:

  • Hablarle despacio, después de comprobar que está atento al interlocutor y mirándole.
  • Es preciso darle un poco de tiempo para captar el mensaje y responder las instrucciones, mensajes y órdenes deben ser breves, sencillas y concretas, comprobando que nos muestra atención y nos mira.
  • Es preferible dar instrucciones de una en una para evitar olvido.
  • En el aprendizaje de nuevas tareas, es conveniente acompañar con una demostración práctica.
  • El empleo de las secuencia de pasos a seguir de forma escrita es otra estrategia eficaz para realizar la tarea encomendar o evitar olvidos.
  • Conviene establecer plazos para finalizar sus objetivos laborales.
  • La minimización de distractores ambientales en el contexto laboral incrementará su nivel de atención.

Con toda esta información en el entorno y con una preparación adecuada de las personas con SA (sobre todo en habilidades sociales y comunicativas) se puede garantizar el éxito total de empleabilidad de los adultos, que afectaría positivamente en el resto de ámbitos de su vida: ganarían en autonomía, al tener que desenvolverse en un ámbito desconocido y fuera de la familia, podrían independizarse al tener recursos propios, ampliarían su red social disminuyendo así el sentimiento de soledad al relacionarse con sus compañeros de trabajo, y además si el trabajo coincide con sus intereses acabaría la frustración que muchos adultos presentan, al no saber cómo y hacia dónde dirigir su vida.

Categoría:Empleo

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